|
|
|
|
El presupuesto de defensa de Israel: el lado rentable de la guerra Charmaine Seitz IntroducciónCon la Intifada palestina entrando en
su cuarto mes, el clima en Oriente Medio se encuentra marcadamente alterado
desde el pasado mes de julio. Palestinos e israelíes siguen en un conflicto
abierto a pesar de haberse intensificado los esfuerzos para aminorar la
violencia y avanzar en la reanudación de las negociaciones. Con este cambio de circunstancias, el
presupuesto de defensa israelí ha sido objeto asimismo de una revisión. Si el
presupuesto previsto para el 2001 iba a incluir una disminución en el gasto
militar, siguiendo la política de ajustarse el cinturón decretada el año
pasado, los recientes sucesos han hecho que el estamento militar israelí haya
reclamado un aumento en la previsión de gastos. Las agoreras predicciones de
una guerra con Siria y la consideración de la situación en los Territorios
Ocupados palestinos (TTOO) han hecho que el estamento militar haya requerido a
la oficina del Primer Ministro otros 3 billones de NIS (732 millones de dólares).
Con ello, Israel ha invertido momentáneamente una tendencia a la baja en gastos
de defensa y ello ha dado lugar a que algunos israelíes se pregunten si sus
oficiales militares les van a hacer ir a la carrera. Vendiendo el producto de la guerra
El año pasado fue un gran año desde
el punto de vista del gobierno israelí, según Gidion Eshet, corresponsal de la
sección económica del diario israelí Yediot Aharonot. Supuestamente iba a
gastarse poco en el sur de Líbano habida cuenta de la retirada del ejército
israelí del área el pasado verano. Incluso, las predicciones apuntaban a que
se alcanzaría un acuerdo con los palestinos, lo que no sólo permitiría
reducir el gasto en los TTOO sino, sobre todo, supondría algunos ingresos
inesperados de ayuda exterior destinada a la puesta en marcha de tales acuerdos.
De ese modo, una mayor cantidad de fondos podrían destinarse a la educación,
que en el presupuesto del 2000 había recibido una cuota de 26.9 billones de Nis
(6.6 mil millones de dólares). En términos comparativos, el pasado agosto el
ministro israelí de Economía había declarado que el gasto militar para este año
[2001] alcanzaría la cifra de 37.5 billones de Nis (8.9 mil millones de dólares).
Estaba previsto que aumentase el presupuesto de defensa pero en una proporción
menor que el Producto Interior Bruto (PIB) disminuido en 750 millones de Nis
(182.9 millones de dólares). El estamento militar rápidamente
comenzó a denostar y a criticar la disminución prevista. El 6 de agosto (un
mes y medio antes del estallido de la Intifada) los oficiales de defensa
solicitaron 1 millón de Nis adicional (244 millones de dólares) para
prepararse ante futuros enfrentamientos con los palestinos. El 5 de septiembre,
ante el Comité de Defensa y Relaciones Exteriores del Parlamento israelí el
Jefe del Estado Mayor (de las Fuerzas de Defensa israelíes), Shaul Mofaz,
declaró que menos presupuesto significa menos defensa. Necesitamos estudiar las
implicaciones en los recortes presupuestarios [en defensa] y presentarlas al
gobierno. El duro programa implicaría un rearme a largo plazo aunque el número
de fuerzas, los stocks de artillería y las actividades de las fuerzas de la
reserva se verían asimismo afectadas. A pesar de las poco halagüeñas
predicciones, el Primer Ministro Ehud Barak rechazó los llamamientos hechos
para incrementar el presupuesto de defensa. El ejército de manera inmediata
declaró que los contratos de defensa ya distribuidos tendrían que ser
cancelados. Más de 17.000 empleos se pondrían en peligro. El 10 de septiembre,
el corresponsal de Haaretz, Amir Oren escribió que el programa para el
desarrollo de armas estratégicas de largo alcance contra potenciales amenazas
de Irán o Iraq debería ser reducido drásticamente. El 28 de septiembre, el líder del Likud, Ariel Sharon realizó su famosa visita a Haram al-Sharif [la Explanada de las Mezquitas] en Jerusalén con, al menos mil soldados. Al día siguiente las protestas palestinas contra la visita encontraron la represión brutal de la fuerza israelí. Desde que tuvo lugar el incidente del Túnel en 1996, el ejército israelí decidió incorporar francotiradores a cada unidad armada. Al día siguiente de la visita de Sharon, los disparos selectivos de fuego mataron a siete palestinos encendiendo la llama de la actual Intifada.
Con un levantamiento [palestino]
entre manos, las peticiones del estamento militar de aumentar el presupuesto de
defensa se intensificaron. A principios de noviembre, oficiales de inteligencia
israelí entregaron una informe al Consejo de Ministros en el que se describía
la situación como aterradora. El apoyo de Siria a Hezbollah podría desembocar
en conflicto en ese frente; Irán se presentaba como un agitador tras la escena,
e Iraq había movido sus fuerzas a la frontera jordana. El núcleo de la discusión,
según el diario Yediot Aharonot, se centró en los intentos de convencer al
ministro de Economía de que aumentase el presupuesto de defensa con 750
millones más (182.9 millones de dólares). Una industria peleando por crecer Las discusiones a cerca de las
cantidades de dinero que Israel gasta en defensa no son nuevas. En la
actualidad, un total del 9% de su PIB se destina a defensa. En comparación,
EEUU gasta sólo un 3.2%, Canadá un 1.1% y Gran Bretaña un 2.8%. Este alto
porcentaje no incluye las partidas presupuestarias ocultas de los servicios de
inteligencia israelíes ni las remesas no presupuestadas procedentes de la venta
de armas de segunda mano a terceros países. Los críticos opinan que Israel
gasta en exceso si se considera que su ejército es hegemónico en la zona y que
no hace frente a ninguna amenaza nuclear. Por el contrario, hay quienes
argumentan que disminuir el presupuesto de defensa es un signo de desprevención
lamentable. Al menos la mitad de la actual línea de las partidas
presupuestarias de defensa se destina al pago de salarios, beneficios y
pensiones, al tiempo que el coste real de la compra de armamento ha aumentado
dramáticamente, de acuerdo con Martin Sherman, del Centro para la Investigación
Política. El desacuerdo en esta cuestión no se
ha trasladado demasiado a la prensa israelí. Ello se debe probablemente a la
tremenda disminución que han sufrido los presupuestos de defensa desde los años
80. En 1984, por ejemplo, Israel gastó más del 24% del PIB en defensa. Eshet
considera que el descenso general en todo tipo de gastos explica por qué el
debate sobre cuánto recibe el Ministerio de Defensa recibe tan poca atención
de la opinión pública israelí. El reciente incremento de 3 billones de Nis
(731.7 millones de dólares) es considerado apenas una gota en el vaso de un
presupuesto total de más de 240 billones de Nis (58.5 mil millones de dólares).
El papel de EEUU Es inevitable que EEUU no aparezca en
esta discusión. Actualmente EEUU concede a Israel 3 mil millones de dólares
anuales en la partida de ayuda exterior. Desde 1988, sin embargo, EEUU ha
modificado la cantidad a la luz del fortalecimiento de la economía israelí. En
lugar de donar 1.8 mil millones de dólares en concepto de ayuda militar y 1.2
mil millones como partida para gastos civiles al contado, la cantidad de ayuda a
la defensa ha aumentado poco a poco en relación a los pagos civiles al contado.
En 2001, por ejemplo, Israel recibirá 2 mil millones en ayuda militar.
Recientemente el corresponsal israelí Steve Rodan publicó en el Semanario de
Defensa Jane que la Administración Clinton había informado a Israel de que
concedería 450 millones de dólares en concepto de ayuda militar especial si
Israel continuaba disminuyendo su propio presupuesto militar, de acuerdo con una
fuente oficial de defensa. Aunque el presupuesto de defensa israelí ha
aumentado, parece que la promesa de concesión de los 450 millones de dólares
sigue en pié. Un pedazo del pastel Estas cuestiones preocupan mucho más
a la minoría que persigue un pedazo del pastel del Estado. No hace mucho, Barak
hizo público un plan de reparto de 4 billones de Nis (975.6 millones de dólares)
en cuatro años para las comunidades palestinas del interior de Israel. Tras la
participación de ciudadanos palestinos [del interior de Israel] en el comienzo
del levantamiento, en la que 13 de ellos fueron asesinados, los palestinos en
Israel están enfurecidos. El gobierno israelí está intentando poner remedio a
esas heridas. Pero Eshet señala que 4 billones de Nis en cuatro años no es una
gran suma y que los palestinos en Israel pueden sentir que están en competición
con el estamento militar cuando de trata de parcelas extras. No es sorprendente que el
parlamentario palestino en la Kneset Azmi Bishara crea que el estamento militar
israelí haya estado propagando rumores de guerra con el fin de inflar su
presupuesto. Es irresponsable y cínico, afirma. Como no pudieron convencer al
ministro de Economía para que concediese mayor presupuesto al ejército, se
dedican a generar especulaciones sobre la guerra filtrando a la prensa las
posibilidades de un enfrentamiento armado con Siria. Bishara vincula las amenazas de
Israel contra Siria con las presiones militares para recibir más dinero. Siria
no tiene ningún interés en una guerra, comenta pero las amenazas verbales y
los juicios beligerantes israelíes podrían resultar una 'profecía
auto-cumplida'. Los palestinos no son los únicos que
hacen preguntas —particularmente cuando se hicieron públicas las quejas de
Mofaz a cerca de que no disponía de chalecos a prueba de balas para los
soldados desplegados en Cisjordania y la Franja de Gaza. Al Jefe del Estado
Mayor no se le preguntó cómo es posible que a pesar de los bastos recursos con
que el Estado provee al ejército, las Fuerzas de Defensa israelíes no
dispongan del equipamiento necesario para hacer frente al conflicto en los TTOO,
escribía Reuven Pedatzur en Haaretz. Desde el punto de vista de los oficiales
israelíes, este es un momento oportuno para hacer 'lobby', para presionar a los
políticos a fin de que suelten más dinero. Sus cálculos están bien
ajustados. * Charmaine Seitz, es el editor de Palestinian Report. Este texto anterior puede ser reproducido sin previa autorización aunque atribuyendo correctamente su autoría y la del CPAP. Este Information Brief no refleja necesariamente los puntos de vista del CPAP o del Fondo Jerusalén. Para obtener más información, póngase en contacto con:
|